Arte Terapia: Incluso para los Menos Creativos
- Dana Judkevitch
- 12 nov 2025
- 2 Min. de lectura
Mucha gente piensa que la terapia artística es solo para los “artísticos”, aquellos que saben dibujar, esculpir o al menos tienen un cuaderno de bocetos en casa. Pero ¿la verdad? No tiene por qué ser así en absoluto.

Para beneficiarse de la arteterapia, no se necesita talento, experiencia previa ni conocimientos anteriores.
¿Qué se necesita entonces? Solo unas pocas cosas simples que pueden marcar una gran diferencia:
1. Una mente abierta
La arteterapia es un método relativamente joven; surgió en Estados Unidos en los años 80 y sigue evolucionando hoy en día. Su mayor ventaja es la flexibilidad: no hay una fórmula única, ni una “forma correcta” de hacerlo.
Crear a través del arte nos permite explorar, jugar y, a veces, simplemente ser. No es necesario ser perfectos; aquí está bien salirse de las líneas, y a veces incluso se recomienda.
2. Dejar el perfeccionismo afuera
Si creciste con una idea clara de lo que “cuenta” como arte, es momento de soltarla.
La arteterapia no se trata de estética, sino de autenticidad.
Tu dibujo no necesita ser bonito. La hoja puede quedar desordenada, incompleta o incluso poco clara visualmente.
Y, a veces, es dentro de ese caos que surge algo profundo.
Cuando intentamos controlar el resultado, pulirlo o “hacerlo bonito”, podemos alejarnos de las partes internas que necesitan expresarse.
La perfección no es el objetivo aquí: es un muro. El arte nos ayuda a derribarlo con suavidad.
3. Conectarse con tu niño o niña interior
En algún momento aprendemos “cómo ser adultos”: ropa seria, menos espacio para jugar, menos espontaneidad, menos “tonterías”.
Pero en la terapia (especialmente en arteterapia), la voz de nuestro niño interior obtiene un espacio importante.
Nuestros niños internos saben cómo expresar emociones de manera simple, honesta y sin filtros. Dejar que salgan no es regresión: es una forma de reconectarnos con nuestra esencia.
Algo en la creación sin límites, espontánea y libre puede abrir puertas que las palabras por sí solas no logran.
Eso es todo: eso es todo lo que necesitas.
¿Y los materiales?
Cuando trabajamos juntos (en la clínica o en línea), no hace falta material caro o sofisticado. Se puede empezar con lo que haya en casa: bolígrafo, lápiz, pinturas simples, recortes de revistas.
Si quieres experimentar, aquí hay algunos materiales simples con los que puedes empezar:
Materiales básicos (opcionales):
Lápices de dibujo: B6, HB, H4
Pequeña paleta de acuarelas (incluso las de niños sirven perfectamente)
Bolígrafo
Pasteles o tizas
Marcadores de colores
Revistas viejas para collage
Pegamento en barra o pegamento líquido blanco
Cualquier bolígrafo o herramienta de escritura que te guste
También se puede trabajar de forma digital: tablet, aplicaciones de dibujo o incluso programas muy sencillos.
Lo importante es la conexión, no la técnica.
En resumen:
No necesitas saber dibujar, ser artista ni sentirte creativo.
Todo lo que se requiere es:
Una mente abierta
Disposición a soltar la “perfección”
Un poco de valentía para encontrarte contigo mismo, sin filtros
Y eso es suficiente.
¡Y saludos desde Georgia! :)




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