Sobre buscar departamento en un país extranjero
- Dana Judkevitch
- 18 ene
- 4 Min. de lectura
Encontrar un departamento en un país extranjero puede ser un proceso complejo. Hay similitudes con lo que conocemos de nuestro país de origen, pero también muchas diferencias, sobre todo cuando no se conoce bien el territorio ni cómo funcionan las cosas en el nuevo lugar.
Entonces, ¿cómo se encuentra un departamento?
Voy a compartir mi experiencia en Georgia, que quizá pueda servir también para otros países, aunque probablemente no para todos.

Antes de la relocalización, visitamos el país varias veces y recorrimos distintas zonas. Queríamos sentir el lugar, entender el ambiente y ver qué nos cerraba y qué no.
Después, consultamos a israelíes, principalmente a través de grupos de israelíes en Georgia. Hicimos preguntas concretas y tratamos de aprender de la experiencia de otros.
Bastante rápido entendimos que no conocíamos el mercado ni cómo funcionaba, y que para nosotros la opción más cómoda y adecuada era trabajar con un agente inmobiliario.
También en esto hay desafíos, y es importante saber cuándo un agente no es el indicado.
Nuestros primeros agentes nos presionaron mucho, nos mostraron departamentos que no se ajustaban a nuestras necesidades ni a nuestros criterios, y con precios que no estábamos dispuestos a pagar. En cierto momento nos dijimos con claridad: esto no funciona.
Más adelante encontramos otro agente, mucho más atento, que no nos presionó para cerrar un contrato.
Visitamos muchos departamentos mientras vivíamos en un Airbnb, hasta que finalmente encontramos uno que se sentía justo como lo que estábamos buscando.
De esta experiencia aprendimos varias cosas:
En Georgia, los inquilinos no pagan comisión inmobiliaria. El agente cobra al propietario cuando se firma el contrato, y ese costo no se traslada de ninguna manera al inquilino. En la práctica, funciona como la ley en Israel, solo que acá sí se cumple. En Israel, lamentablemente, los inquilinos suelen pagar comisión aunque no deberían.
Si alguien les dice “no van a encontrar nunca lo que buscan” o “sus estándares son demasiado altos para el mercado”, esa es una señal para decir gracias y seguir adelante. Hay cosas en las que no estamos dispuestos a ceder, y eso está bien. No querer vivir dentro de una obra en construcción es una exigencia totalmente legítima al buscar un departamento, y esperar que el ascensor funcione es una expectativa más que razonable.
Prepararse de antemano para que el proceso pueda llevar tiempo ayuda a reducir el estrés. Trajimos aprendizajes de nuestras búsquedas de departamentos en Israel. Encontrar un lugar adecuado puede llevar mucho tiempo. Acá encontramos departamento después de varios meses, y en Israel estuvimos buscando incluso durante diez meses. Eso implica vivir incómodos por un tiempo, tener más paciencia de lo habitual, y no conformarse con algo que no encaja solo por miedo a que no aparezca otra opción.
Es fundamental saber en qué cosas se puede ceder y en cuáles no. Cada persona tiene prioridades distintas. En nuestro caso, podíamos resignar la vista, pero no un ascensor que funcione. Estábamos dispuestos a vivir sin balcón, pero no entre obras en construcción. Otras personas estarán dispuestas a hacer concesiones diferentes, y eso está bien. Lo importante es poder marcar el límite entre lo que es realmente esencial y lo que se puede dejar pasar.
Antes de firmar un contrato, es importante analizar la zona donde está ubicado el departamento. Dimos vueltas cortas por los barrios donde visitamos propiedades. Revisamos la cercanía a paradas de colectivo y estaciones de metro, dónde estaban los supermercados y almacenes, y si la zona se veía limpia y ordenada. Observamos qué tipo de comercios había alrededor y cuán ruidosas eran las calles. Algunos departamentos quedaron descartados por ruidos de construcción o por estar demasiado cerca de avenidas muy transitadas.
Escucharse mutuamente. Si están atravesando este proceso con otra persona, ya sea pareja, familia o un amigo, es clave prestar atención a las necesidades de todos. Había cosas que para mí eran imprescindibles y otras a las que podía renunciar, pero no estaba sola en este camino. Mi marido fue un socio pleno del proceso, y él también tenía exigencias, expectativas y concesiones que estaba dispuesto a hacer. No siempre hay una coincidencia total, por eso es importante hablarlo, pensar juntos y encontrar una solución con la que ambas partes puedan estar tranquilas. Una comunicación abierta y honesta puede evitar frustraciones y resentimientos más adelante.
El presupuesto puede ser flexible, pero no ilimitado. Definan un tope claro que no se puede superar. Tengan en cuenta los gastos mensuales en relación con los ingresos. Alquilar el departamento soñado que los endeuda antes de que termine el contrato no es una opción realista. Buscan un lugar que dé tranquilidad y seguridad, no uno que genere ansiedad económica. La diferencia entre mil dólares y mil quinientos puede parecer mínima para una persona y un abismo imposible de cruzar para otra. No se apuren en definir el presupuesto, tómense el tiempo y evalúen todas las opciones.
Consultar con migrantes y con gente local sobre la zona donde están pensando alquilar puede cambiar completamente la mirada. Los migrantes que ya pasaron por este proceso tienen experiencia directa, y los locales pueden aportar información que a veces se le escapa a quien viene de afuera. Así logramos reducir la búsqueda de toda la ciudad a barrios específicos, lo que hizo que el proceso fuera menos abrumador y mucho más preciso.
Si mantienen kosher, revisen la cercanía a una casa Jabad y a restaurantes o comercios kosher. Si comprar alimentos kosher se siente como una misión imposible, la vida cotidiana se va a volver cuesta arriba. Lo mismo aplica a las sinagogas, si es importante para ustedes rezar. Este consejo vale para cualquier cosa que sea relevante en su vida, desde jardines de infantes hasta gimnasios y centros médicos. Saber de antemano dónde están estas cosas reduce la sensación de incertidumbre y sobrecarga más adelante.
Estas son mis conclusiones hasta ahora.
¿Tienen otros consejos o preguntas? Los leo en los comentarios 🙂
Y saludos desde Georgia 😉




Comentarios